Muchas veces hemos dicho que no pondríamos la vida en manos de otra persona, pero hay un sinfín de situaciones donde la ponemos y muchas de ellas sin recapacitar en ello. Ponemos total confianza en otras personas cuando por ejemplo subimos en un taxi, o tomamos un café en una cafetería desconocida o simplemente viviendo en nuestro propio domicilio hemos confiado en que alguien lo diseñó  y ha sido construido de forma correcta. Vivimos en el estado de la confianza y afortunadamente esto es muy sano, imagina si tuviéramos que estar evaluando todo el entorno constantemente.

Puede que estés pensando que lo que estás leyendo es una idea loca o exagerada, pero recordando por un momento la historia del ser humano a nivel macro, siempre hemos tenido guerras, traiciones, desconfianzas, hasta el punto en que los reyes y cargos políticos tenían probadores de sus comidas por si estaban envenenadas, y a nivel micro, ¿Cuántas veces hemos desconfiado de nuestros amigos pensando en que tarde o temprano nos iban a fallar?

Personalmente he compartido mesa con personas que necesitaban estar mirando a la puerta para controlar la entrada y la salida de las personas del local.

Tu vida tuya, ha sido y es para Mypo el leitmovit de la marca.

Tu vida en tus manos es un mensaje lleno de intención que da dirección a nuestras vidas y que queremos compartir con todas las personas que nos estáis leyendo.

Parece que vivimos en una sociedad moderna por las cosas que hemos llegado a desarrollar e implementar, pero si observamos nuestro comportamiento no dista mucho de la sociedad romana o griega en la que se buscaba el fallo constantemente en la vida del otro. Ésta es una forma muy hábil de vivir, ya que de esta forma estamos exentos de nuestras responsabilidades pasando a ser jueces y verdugos de los comportamientos ajenos, sin parar atención en que esa situación es inversamente proporcional a cuando soy yo, el ajeno para mi vecino.  

Esta forma de pensar nos ha llevado al victimismo, dónde todo lo que me ocurre es a causa de los otros, soy una víctima de mi entorno, parece que nada de lo que pueda hacer o decir tenga un impacto final contundente y sobre todo a mi favor, porque tarde o temprano voy a sentir el yugo de la vida. 

Sin lugar a duda, de lo único que no hemos sido responsables ha sido, de nacer donde nacimos y de tener el entorno que tuvimos, sin embargo fue allí donde aprendimos a lidiar con las cosas que pasaban en nuestra vida. 

Esta ha sido la forma en que hemos crecido y como damos valor al entorno actual, siempre comparándolo con las experiencias vividas. De echo tenemos una habilidad pasmosa para posicionarnos a favor de las personas que han nacido en lugares angostos, rodeados de miseria o en guerras,  y nos transformamos en sus abogados, para excusar nuestras responsabilidad aludiendo que ellos están peor que nosotros, lanzando preguntas como ¿Qué le dirías a ese que ha nacido allí? Escapando así de responder por mis propios actos.

La vida, es un sustantivo intangible sin vida en sí mismo, valga la redundancia. 

La vida es el significado que le damos a las cosas que pasan, curiosamente todos los juicios de valor pasan por el filtro de las sensaciones que sentimos,  ellas son nuestras intérpretes y las que dan sentido a lo que vivimos.

Precisamente decir que la vida es así, o que la vida me pondrá en mi sitio es otorgar de nuevo el poder a algo externo sobre mí. 

Sin lugar a dudas hay situaciones que suceden (externamente e internamente) que se escapan a nuestro poder de decisión. La gran mayoría de los accidentes suceden así. Una cambia de ruta habitual y se libra de un accidente, una escoge una prenda de vestir y no está su talla, una come su plato favorito en su restaurante y padece una gastroenteritis y así una lista interminable de sucesos ante los cuales poco o nada puedo hacer más que observar desde que estado vivo la experiencia. 

Las sensaciones son un torrente que entran y salen a velocidad de vértigo. Algunas veces parece que sean como un disco rayado, se queda una y todo gira en torno a esa forma de sentir, y para más inri normalmente son las desagradables entrando en un bucle del cual parece imposible salir y que no quede otra forma de vivir la experiencia sin esa sensación.

Y en este punto está nuestra aportación para hoy, ¿es posible vivir las experiencias sin sentir nada? ¿Sería posible vivir las experiencias experimentando otra sensación? Muchos filósofos antiguos y modernos han escrito y hablado sobre esto, pero ¿realmente se puede?

Mypo es una potente app para hacer que tomar las riendas de tu vida sea posible y paso a paso llegues a tus objetivos.