Esta entrada viene precedida de la interesante temática de los objetivos. Hemos abordado como plantearlos y cómo mejorar nuestro acercamiento a las cosas que nos gustaría alcanzar o conseguir.

No os descubro la rueda si digo que una vez hemos decidido la dirección hacia nuestros objetivos, como de la nada, empiezan a aparecer dificultades y que valga la redundancia, dificultan o en el peor de los casos imposibilitan materializarlos.

Aparecen como setas frescas del bosque cuando se dan las condiciones precisas de temperatura y humedad, emergiendo del subsuelo con una facilidad pasmosa en sus dispares formas, aromas y texturas. Con algunas podemos llegar a disfrutar de momentazos gastronómicos digno de la envidia de los dioses, aunque también nos pueden llevar a los infiernos. 

Por eso, al hablar de los objetivos es muy importante marcar la ruta que vamos a seguir y tomar consciencia del camino en el que vamos a avanzar. 

Y podemos estar seguros, en nuestro camino vamos a encontrar todo tipo de experiencias.

Momentos donde todo va a ir fino, como cuando conducimos sobre una carretera recién asfaltada con un coche nuevo, esa sensación de flotar dentro del habitáculo donde reina el silencio, sensación muy parecida a cuando sentimos el aire empujar las velas de un velero dentro de un pantano. La masa del agua está plana, como un plato y el casco del barco a apenas ejerce fuerza contra la resistencia del agua abriéndola como el fino filo de corte milimétrico de un bisturí. 

Pero en el camino, también van a aparecer obstáculos, a veces se cruzarán animales en las carreteras,  o podremos pinchar un neumático, las velas del velero se podrán bloquear o rasgar, e incluso el exceso de presión ejercida sobre el bisturí pueda cortar más tejido del deseado. Por eso, ante estas situaciones, es a bien tener un plan de acción. 

Además de saber qué hacer, es como lo quiero hacer y me refiero desde que estado lo quiero realizar. Por mucho que quiera respirar en un momento de angustia eso no va a cambiar mi estado, porque no se trata de estar tranquilo para actuar con eficiencia, se trata de estar lo más centrado y sereno posible con el resultado que quiero conseguir en mente. Esto requiere de práctica y más práctica para acumular experiencia.

Y sino que se lo pregunten al piloto de aviación Chesley Sullenberger que el 15 de Enero de 2009 realizó una de las maniobras más difíciles para un piloto comercial, (éstas solo se pueden ensayar en el simulador) posar el A-320 que pilotaba sobre el río Hudson salvando 155 vidas, entre ellas la suya.

Caso curioso este, que también tuviera sus detractores después de realizar una maniobra casi imposible, contemplada por el alcalde del momento en NY, – como un milagro -. Estos llevaron a Sullenberger y a su copiloto, Aaron Eckhart a pasar por un calvario que no hubiese contemplado ni el mejor guionista de cine. 

Por eso es de admirar la cinta que creo Clint Eastwood sobre el caso en 2016.

Durante el periodo de preparación de la misma, Tom Hanks el actor principal con el papel del piloto preguntó a Sullenberger “¿Cuánto tiempo tardó en superar el shock del accidente y todo lo que vino después?” A lo que el piloto contestó “Te avisaré cuando eso ocurra. Aún estamos trabajando en ello”.

Por eso es bueno recordar que tenemos que estar preparados a la aparición de obstáculos cuando empecemos a definir nuestros objetivos. Muy a menudo estamos buscando algo que no tenemos, y si no lo tenemos es porque nos cuesta, y si nos cuesta es porque ya hemos conocido muchos obstáculos y los que nos quedan por conocer…

Hoy os invitamos a abrir un espacio donde poder observar qué más puede venir, qué voy a hacer y cómo, y por último contestar a esta pregunta.

¿Cuál es el estado que quiero, para los momentos de dificultad?

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