Dicen que andan por ahí, que campan a sus anchas haciéndonos la vida imposible. Lo dicen libros e infinitos megas de cosas en internet. Lo dice la señora en el Mercadona, por detrás de la mascarilla, y un famoso escritor argentino…

🤔 Pero… ¿Realmente existe la gente tóxica?

Etimológicamente la palabra gente se refiere al grupo, a la tribu, sin especificar sobre quien estamos hablando. La palabra tóxica viene del latín toxicum y ésta del griego toxikon pharmakon refiriéndose la palabra veneno. Finalmente acabó refiriendose al veneno que se ponía en la punta de las flechas, de ahí ha ido derivando  a lo largo del tiempo en algo que es perjudicial para la salud, perdiendo el cariz del concepto de veneno. 

Desde este punto de vista, podemos entender, que haya muchas cosas tóxicas que son perjudiciales para la salud pero no son venenosas, como un estilo de vida sedentario, una borrachera, vivir estresado…

Con este concepto hemos llegado a lo que actualmente llamamos personas tóxicas,  esas personas que invaden nuestras vidas y nos hacen cosas desagradables, malas y que nos quitan energía, vampiros emocionales les llaman también. Solo hace falta darse un paseíto por un buscador de internet para encontrar infinidad de información sobre ellas, lo que hacen, lo que dicen, donde los puedes encontrar, que buscan, que te pueden hacer y un largo etc… cosas incluso como que la gente tóxica busca víctimas.

Entonces, ¿existen las personas tóxicas? Si te quedas solo con lo leído y además le sumamos lo que sientes cuando estas cerca de una persona que cumple con algunos de los requisitos descritos anteriormente, la respuesta es un sí como un piano de cola.

Llamar a alguien gordo, escuerzo, cegato está mal visto sin embargo nos permitimos llamar con total impunidad a algunas personas, tóxicas

Ha llegado el momento de ver la otra cara de este post. Si eres de los que ha disfrutado de escuchar música en un cassette o vinilo, vamos a poner la cara B. 

La información leída anteriormente nos deja expuestos ante varios escenarios (o presuposiciones con las que podemos vivir) el primero, que existe la gente tóxica, el segundo, ellos son los tóxicos,  yo sin embargo soy almíbar para el paladar ajeno, y por último yo tengo razón y ellos están equivocados. Con este panorama es “normal” que podamos pensar que la gente tóxica busque víctimas, sin lugar a duda, si vivimos así, estamos jodidos.

Pero qué pasa cuando dejo de decir que la gente es tóxica y empiezo a decir que se comporta de una manera que yo no sé manejar. ¿Qué pasa si empiezas a observar cuáles son tus comportamientos¿ ¿Qué pasaría si reconocieras algunos de esos comportamientos en ti? ¿Qué pasaría si dejas de vivir desde el victimismo? 

Ha llegado el momento de poner al microscopio tus juicios sobre las personas y sus comportamientos y también tus juicios sobre ti.

El concepto o juicio que ponemos sobre lo que sucede fuera de nosotros no es más que lo que sucede ahí fuera, llámame simplista, también te diré que no he inventado la energía con este pensamiento, hace muchos años los  filósofos ya lo sentían así. 

El quid de la cuestión es, ¿desde que balcón estás mirando la plaza para decir que lo que ves, es todo lo que hay en la plaza?, probablemente te estés perdiendo diferentes perspectivas o ¿Realmente crees que si estás solo en una isla desierta no habrá gente tóxica? quizá te encontrarías en medio de grandes diálogos en tu foro interno, advirtiendo que todo lo que piensas es solo eso, pensamientos vistos y vividos desde un único prisma donde se emiten juicios, y en este caso, estás tú solo en la isla.

Solamente podemos reconocer lo que hay fuera cuando coincide con lo que hay dentro, buscamos las evidencias en las cosas que hay fuera, porque hay algo que reclama tu atención dentro de tu cabeza. 

La estructura interna del mundo con la que vives, es como vas a reconocer la vida y todo lo que hay en ella. Con este funcionamiento nos aseguramos que las cosas guarden sentido y sigan la lógica con la que pensamos.

Simplemente, esperamos encontrar lo mismo fuera que lo que tenemos en nuestro mundo interior, sobre todo, para darnos la razón, de que lo que vemos, es lo correcto, tu forma de ver el mundo es la “buena”.

Por eso decir que existe la gente tóxica expone con claridad el filtro que usas para ver la vida, tu filtro es la toxicidad, tu atención está puesta en esas personas y tu día a día va a estar orientado a descubrir a esas personas, pero solo es un juicio.

Nuestra forma de pensar congela la realidad, la trocea, la deja en fragmentos y vemos la vida, fragmentada. Vivir la vida así, nos aleja de su totalidad, básicamente vemos la vida a cachitos, distorsionada, y desde ahí emitimos juicios.

Las personas tóxicas no existimos, solo existen los comportamientos que no sabemos manejar de algunas personas con las que convivimos de una o de otra manera.

Recuerdo una tribu africana que usaba otro prisma, otro juicio si me apuras. Cuando alguna persona de la tribu tenía un comportamiento que rompía la armonía, o el equilibrio del grupo, hacían un ritual sorprendente. Ponían a la persona en cuestión en el centro de un círculo formado por la tribu y entre todos, le recordaban las cosas que había hecho que hacía que la armonía se mantuviera sana, le reconocían como miembro de la tribu, es una forma muy bonita de observar donde tenía esta tribu el foco y lejos de apartarlo, lejos de repudiarlo, lo que hacían mediante esta práctica era recordarle que también había hecho cosas en pro del grupo. Esta tribu reconocía la identidad de la persona y al grupo que pertenecía, lejos de sus comportamientos. A su vez, tenían presente que cualquier día cualquier otro miembro podía estar dentro del círculo.

Fíjate, la identidad vista desde la etiqueta “persona tóxica” no tiene nada que ver con un comportamiento que no sepamos manejar. ¿Has pensado que hay personas que quieren cambiar ese comportamiento porque también les incomoda a ellas mismas y no saben cómo hacerlo? 

Hoy os invitamos a hacer esta reflexión, ¿Cuál es el prisma que usas para mirar al mundo que te rodea? 

Observa, seleccionamos la comida que comemos, la música, el cine y me pregunto ¿desde qué estados estamos seleccionando nuestros comportamientos? ¿Qué comportamientos seleccionamos para  manejarnos por la vida?

Quizá, un buen punto de partida sería ver el mundo desde el filtro del auto respeto, la auto comprensión y la auto aceptación.

¡Hasta pronto!